A sólo un año del descubrimiento de la Cueva de Bellamar su dueño, don Manuel Santos Parga, comenzó -en 1862- la explotación turística del lugar. Desde su apertura y con el paso del tiempo fue visitada por personalidades de renombre universal.
En 1864 el príncipe Augusto de Arensberg, de Dinamarca, fue testigo de su majestuasidad. El 4 de marzo de 1872 la recorrió el príncipe o Alejo Alejandrovich y seis años después -el martes 5 de noviembre de 1878- descendió el capitán general de la Isla Arsenio Martínez Campos.
En 1887 se personaron allí el afamado torero Luis Mazzantini y la prestigiosa actriz francesa Sarah Bernhardt. Durante el sigo XX no escaparon a sus encantos, científicos como Carlos de la Torres, deportistas de la talla de Kid Chocolate y monarcas como el rey Leopoldo de Bélgica.