La vida es como la marea, nos trae cosas buenas y cosas malas y a veces nos deja como un barco encallado en la arena, pero lo más importante es que la marea siempre regresa. Compartamos juntos lo que nos traiga la marea…

Luces Y Sombras

“Tengo el presentimiento

de un beso en el viento,

como rápido movimiento

que deja sin aliento.

Siempre dudo,

no estoy segura,

 luces y sombras

 siempre me apresuran.

Hay días en que gano

y otros en que pierdo,

pero siempre extraño

lo que no tengo.

Sólo pensamientos,

rodeados de murallas,

voces y susurros

que no me dicen nada.

Una espera suave,

vacía y sin preguntas,

rodeada de tinieblas

seguidas de penumbras.

Llegará la luz

en cualquier momento

sigo esforzándome

en mis intentos.

Pasan los años,

queda poco tiempo

a veces es un juego

de mis pensamientos.

La imaginación y la fantasía

no siempre logran ganarle a la melancolía.

No todo lo real es lo que se siente

por mas que sea lo que siempre intente.

Aquello que espero

quizás nunca llegue,

o quizás eso que llegue

no es lo que yo espero.

Unas veces luz,

otras veces sombras,

pero siempre tu

en todas las horas.”

Reblogged from PSINERGIA – Centro de Psicología y Desarrollo Personal:

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   Una de las más bellas definiciones del amor que he leído es la de Norberto Levy (médico y psicoterapeuta gestáltico).      En su libro “Aprendices del amor”, el Dr. Levy propone una simplísima y maravillosa aproximación a la comprensión del amor:     …

El Catalán Mambí

No todos los catalanes que marcharon a América se volvieron ricos. Algunos llegados a Cuba amasaron grandes fortunas, otros nunca encontraron la tierra soñada, pero acabaron por integrarse plenamente a la sociedad. Ambos grupos legaron a las futuras generaciones de cubanos, además de sus virtudes e inteligencia, sus nombres, culturas y costumbres.

Ha existido la errónea creencia de que los catalanes estuvieron mayoritariamente ausentes de las gestas separatistas por las cuales atravesó Cuba a lo largo del siglo XIX comparada con la participación de los oriundos de otras regiones de España. Gracias al Diario de José Oller Aragay, el cual estuvo guardado durante casi 100 años, se ha conocido la cuantiosa participación de los catalanes en la gesta libertaria y se ha tenido acceso a una valiosa  narración descriptiva sobre los paisajes cubanos y la contienda bélica.

José Juan Pedro Ollé y Aragay nació el 27 de octubre de 1878 en la villa de Molins de Rei, situada a unos quince kilómetros al noroeste de Barcelona. A finales de 1891 su hermano Juan, quien recién había terminado de pasar el servicio militar, partió a Cuba en busca de nuevos horizontes.

Debió de ser duro para un emigrante que solo llegaba por primera vez a una tierra desconocida, sin parientes o amigos que al menos pudieran recibirlo para darle una primera mano ayudándolo poco a poco a insertarse en la vida de una sociedad bastante diferente a la de su procedencia en Cataluña. Pero parece que a Juan no le fue tan difícil abrirse paso en aquella agitada y bulliciosa urbe cosmopolita. En un principio tuvo que conformarse con trabajar como dependiente en un mercado habanero, pero su tesón y particular dedicación en cuanto laboraba le permitieron adquirir la propiedad de un pequeño café en el mercado de la Plaza del Vapor.

Ya para entonces las ganancias que obtenía le permitieron disponer de algunas remesas de dinero para enviar regularmente a sus padres y hermanos en Molins de Rei, cuya situación económica era precaria. Tres años después de su llegada a La Habana, Juan dispuso de los ahorros suficientes para regresar a su villa natal y casarse con su prometida Mariana Piera Piera el 11 de agosto de 1894 en la iglesia parroquial de Santa María de Matorell.

José Juan Pedro Ollé y Aragay embarcó hacia Cuba junto a los recién casados y comenzó a trabajar en el café de su hermano. Apenas 5 meses después de su llegada a La Habana, estalló en el oriente de la isla la guerra para la separación de la metrópoli española. Cuando las filas de sus amistades más allegadas comenzó a mermar ante la paulatina incorporación de algunos de ellos a las fuerzas insurgentes, tomó la decisión de secundarles en sus aspiraciones y se unió a las tropas mambisas el 5 de enero de 1896.

Al finalizar la guerra, José decidió quedarse en Cuba, formar su propia familia e independizarse económicamente de su hermano. Se reincorporó a la actividad comercial y gradualmente fue evolucionando y prosperando dentro del sector mercantil republicano.

Los últimos años de José transcurrieron en Holguín junto a su familia. Si durante la guerra había servido como soldado mambí, luego, durante más de medio siglo de vida como hombre de trabajo supo ofrecer su esfuerzo desinteresado para la construcción de la nueva sociedad.

Falleció el 16 de agosto de 1951 a los 72 años de edad. Sin ruidosos homenajes ni pomposas reseñas, sino de manera sencilla como había sido su vida, dejó de existir el soldado mambí que desde su lejana Cataluña, había llegado a Cuba para, sin proponérselo, entrar a formar parte de la historia de una nación por haberla servido como un hijo ejemplar.

Esta historia está basada en el   libro “Diario de campaña de un catalán mambí” de Ernesto Chávez Alvarez.

 

 

Tienes el poder de sanar cuerpo y alma,

escapas entre mis manos cuando no lo deseo.

Traes el olvido rápido o lento,

unas veces bueno, otras veces malo;

siempre incontrolable.

Quisiera poder dominarte,

pero siempre me vences.

Eres mi aliado o mi enemigo;

amo y señor de la vida y los años.

Dueño del cristal de la perspectiva

que manipulas a tu antojo

creando visiones y fantasías.

Posees todas las respuestas

y la capacidad de dar y quitar la esperanza.

Eres eterno maestro que se impone,

o aprendo o me rebelo

a sabiendas de que siempre triunfarás.

Dame una tregua temporal

y déjame creerme que te controlo

aunque sea en ese instante

donde pienso erróneamente que eres mío.

En estos tiempos de tanto cambio ya los refranes de antaño no tienen la misma validez o sucede que no siempre se cumplen.

Desde que tengo uso de razón he venido escuchando “Que el amor entra por la cocina” por lo que, al menos en Cuba, todas las mujeres se esmeraban por ser buenas cocineras.

No sé si este refrán tan popular quizás hasta fue creado por un hombre para asegurarse un buen plato de comida en su mesa o data de los tiempos en que las mujeres al ser amas de casa solamente, dominaban a la perfección “el arte culinario”.

Actualmente he venido observando que ese dicho no es del todo cierto ya que he visto enamorados perfectos donde ella no cocina o no sabe cocinar. Otras son excelentes cocineras, pero no llega el amor que desean a su vida.

Me atrevo a pensar que Cupido ha tenido en cuenta el papel relevante que ha alcanzado la mujer en la sociedad y le ha restado importancia a la cocina para dársela a otras cosas. También puede tener influencia el que están de modas las dietas y ya no se come tanto como antes.

El caso es que el flechazo está beneficiando principalmente a las buenas amantes por lo que quizás el refrán de estos tiempos debería ser: “El amor entra por la alcoba”  y se sale a comer a la calle.

Lo perfecto sería que se conjugaran ambas cosas ya que son dos de los grandes placeres de la vida, pero mientras tanto les recomiendo a todas que, al lado de los libros de recetas de cocinas, coloquen el del Kamasutra o cualquier otro que ayude a perfeccionar “el arte del placer”.

Decepción

“Como rayo de luz perdida

así llegas a mi vida;

Cual frío aliento de  miedo

en noche fría.

Agradezco tu presencia

todos los días,

pues me enseñas a recuperar

 mi naturaleza perdida.

Nada mejor que haberte encontrado

para mostrarme lo que está dañado.

A partir de ti  caen todos los velos

tu eres la cura de mis anhelos;

Eres el principio de un nuevo comienzo

sin ataduras y sin tropiezos.

Gracias maestra del desengaño

por ti puedo recuperar mis años.

Te quiero siempre presente en los momentos

en que la duda mata mis intentos.

No te vayas Decepción de mi memoria

porque eres parte de mi historia.”

 A sólo un año del descubrimiento de la Cueva de Bellamar su dueño, don Manuel Santos Parga, comenzó -en 1862- la explotación turística del lugar. Desde su apertura y con el paso del tiempo fue visitada por personalidades de renombre universal.

En 1864 el príncipe Augusto de Arensberg, de Dinamarca, fue testigo de su majestuasidad. El 4 de marzo de 1872 la recorrió el príncipe o Alejo Alejandrovich y seis años después -el martes 5 de noviembre de 1878- descendió el capitán general de la Isla Arsenio Martínez Campos.

En 1887 se personaron allí el afamado torero Luis Mazzantini y la prestigiosa actriz francesa Sarah Bernhardt. Durante el sigo XX no escaparon a sus encantos, científicos como Carlos de la Torres, deportistas de la talla de Kid Chocolate y monarcas como el rey Leopoldo de Bélgica.

La Pasajera No Invitada

Como a todos los hombres, el mío está enamorado de su carro. Lo contempla como un niño a un juguete y lo fotografía como un padre a su bebé.

Pero un día lo sorprendió el descubrimiento de no sólo a él le gustaba el carro, sino también a un fantasma. Una foto que tomó mientras comíamos en un restaurante, reveló que el asiento del pasajero estaba ocupado por una mujer desconocida.

Estábamos  sentados en un restaurante de Hialeah Gardens y él contemplaba el Jeep parqueado precisamente en frente de la ventana. De pronto me dice que hay alguien dentro del carro,  saca el teléfono,  toma una foto y acto seguido sale  como un bólido a evitar que le roben o dañen su bebé. Para su sorpresa, en el auto no había nadie y comprobó que todas las puertas estaban cerradas y la alarma puesta.

Al regresar a la mesa revisa la foto porque estaba seguro de haber visto a alguien y yo no le creía  hasta que  al hacerle zoom, pude ver que en el asiento del pasajero estaba sentada una joven. Por supuesto le dije que yo no pensaba regresar a la casa en ese carro.

Pensando que pudiera ser el reflejo de una persona dentro del restaurante, miramos para todas direcciones y vimos solamente dos parejas que estaban sentadas bien distantes de nuestra ventana.

Al final de la cena pudo convencerme de que me montara en el Jeep, pero lo hice con la condición que viajar en el asiento trasero.

Cuando llegamos a la casa, sacó un pomo de agua bendita  y roció todo el carro por dentro y por fuera; pero ahora siempre que voy a montarme en él me vienen a la mente estas interrogantes:

-¿Quién será la pasajera?- ¿Viajará siempre en el carro -¿A dónde desea ir?-

La cartomántica

Mi papá me regaló unas barajas españolas y me enseñó a hacer solitarios. Cuando me fui a Panamá me las llevé conmigo, pero en ese momento no sabía que esas cartas iban a jugar un rol más importante en mi vida.

Buscando donde vivir, me recomendaron una casona de una panameña que rentaba habitaciones y allí tenía como vecinas a dos costureras que trabajaban en un pequeño taller.

La gente de Panamá es muy cordial y amistosa, por lo que mis vecinas, al verme sola y aburrida, enseguida me invitaron a conversar en su taller de costura. Un día me llevé las barajas conmigo a mi visita y ellas al verlas me preguntaron si yo sabía tirar las cartas. Para seguirles el juego, les dije que si y les leí a cada una lo que decían.

Asombradas, se miraban la una a la otra, porque todo lo que les comentaba era verdad y es que ellas no sabían que mis dotes de adivinadora venían de que la pared de mi habitación era la misma del taller y yo desde allí podía oír sus conversaciones sobre sus romances, familia, en fin, todo sobre lo que hablamos las mujeres.

Además de eso, le agregué un toque de mi propia fantasía e imaginación, para como en los horóscopos, decirles siempre cosas agradables y positivas que de verdad deseaba que pasaran en sus vidas.

Así comenzó mi aventura como cartomántica y me llamaban siempre para que les tirara las cartas a ellas y a sus clientas. Como me negaba a cobrarles, entonces ellas tampoco me querían cobrar a mi un arreglo o hechura de ropa.

Siempre pensé en revelarles mi truco antes de irme de Panamá, pero eran tan felices y se divertían tanto  en esos momentos que no me atreví a decepcionarlas.

A veces el universo se alinea para ponernos en situaciones que son aparentemente malas ya que no es agradable estar sola en un país extraño, pero a la vez esas mismas situaciones destapan la magia y la creatividad que todos llevamos dentro para convertirlas en posibilidades de relacionarnos con personas en las que podemos dejar un buen recuerdo.

Miremos siempre lo bueno de cada momento, la belleza del rayo en una oscura tormenta y compartámoslos con los otros viajeros que hacen junto a nosotros el camino de nuestra vida.

Las inscripciones sobre sepulturas son conocidas en todo el mundo. Incluso, muchas han trascendido en el tiempo por su carga de enseñanza, simbolismo o lirismo. La del Señor Calixto Cabo, sepultado el 26 de Enero de 1938 en la necrópolis matancera de San Carlos, resulta muy peculiar:

” Un Padre Nuestro por mí

que reces te pido, hermano,

que más tarde

 o más temprano

tú has de venir aquí.

Como te ves yo me vi,

como me ves te verás;

todo para en esto aquí,

piénsalo y no pecarás.”

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